
¿Para qué sirve tocar la rodilla en el suelo?
En primer lugar, y lo más importante, por placer.
Es inmenso el placer de tocar la deslizadera con el asfalto las primeras veces.
La primera sensación es casi de susto. Has oido y has notado algo que nunca
habías sentido sobre to moto; como si algo hubiese rascado el suelo, y
evidentemente, enseguida te das cuenta de que "ya has tocado". El placer
te invade, y sin saber por qué, ya te consideras "más motero".
Al fin y al cabo, las motos son juguetes, máquinas de divertirse. Nadie
necesita 120CV para trasladarse al trabajo. Y por eso lo más importante
es eso, que divierte.
A efectos prácticos, cada piloto, del mismo modo que pone en práctica
su estilo de conducción, hace uso del contacto con el suelo como mejor
sabe sacarle partido.
Para empezar, y sin aun tocar la rodilla en el suelo. La rodilla en posición
de tocar el suelo hace un efecto de spoiler, formando una cuña con el suelo,
cuyo efecto aerodinámico se nota principalmente en curvas de alta velocidad.
También, con esa posición, cambiamos el centro de gravedad de la
moto y el piloto, y eso debemos emplearlo para llevar la moto como nosotros queramos
que vaya. He comprobado que hay veces que la moto funciona mejor sin necesidad
de desgolgarnos, sobre todo sin tu nivel no es muy bueno, o si no vas "a
saco".
El contacto de la rodilla con el suelo suele servir para sencillamente saber dónde
estamos. Muchas veces la inclinación que llevamos en la moto en las curvas
que conocemos, nos puede servir de referencia para saber si nos estamos superando,
o si realmente no es un buen día para apretar. Aquí la rodilla no
tiene otra función. Quien la usa así, que son la mayoría
de los moteros, no aplica presión sobre ella, ni sujeta la moto con ella.
Sólo tiene un leve roce, y el desgaste que sufren es muy leve.
Finalmente hay otro aspecto del uso de la rodilla que me parece el más
interesante, y es de hacerla servir como punto de apoyo.
Cuando decimos "punto de apoyo" más de uno se puede imaginar
que queremos simular un "compás", trazando las curvas como si
la rodilla quisiéramos que fuese el centro del círculo... no, no,
ni mucho menos.
El uso de la rodilla como punto de apoyo es para darle más estabilidad
a la moto es momentos se extrema inestabilidad y de pérdida de adherencia
de los neumáticos con el asfalto, y así evitar que nos caigamos.
Ya que nos permite hasta cierto punto evitar caídas al corregir faltas
de adherencia por dorar al límite, nos encontramos con una herramienta,
nuestra rodilla, que nos ofrece un comodín para evitar la caída
y hacernos llegar un poco más allá en la búsqueda de sensaciones
y tiempos sobre la moto.
A la entrada de una curva al apoyar la moto fuerte sobre la rueda delantera, es
muy probable que la rueda delantera pierda adherencia, y en el momento que pierda
esa adherencia la moto quiera acabar tumbada sobre el asfalto. Si tenemos la rodilla
pegada en el asfalto y tenemos un mínimo de fuerza, podemos mantener por
un pequeño instante la moto, y de forma instintiva, intentar recuperar
el agarre. Ese breve intervalo en el que somos capaces de sujetarla suele ser
suficiente para evitar una caída y conseguir el agarre. También
se pone en juego los reflejos del piloto, en una reacción instantánea
de meter la cabeza al suelo buscando levantar la moto mientras que cerramos la
curva con el manillar. Lo de la rodilla más o menos se puede explicar cómo
se hace, y hay que practicar. Lo del acto reflejo para levantar la moto al deslizar
de delante... eso o te sale, o no te sale. La única forma que se me ocurre
de practicarlo con menor riuesgo es sobre una moto pequeña de cross y sobre
terreno de tierra con grava fina... y tiempo y práctica, claro.
Durante el paso por el ápice de la curva, que en ocasiones puede ser largo,
tenemos que estar también atentos, pero en este caso a las dos ruedas.
Depende de los neumáticos, de la pista de la moto y de nosotros mismos
el hecho de que vaya a deslizar de detrás o de delante.
A la salida de la curva, en el momento que empezamos a abrir gas, aun le sacaremos
mucho partido a la rodilla. Mientras mantengamos la moto muy tumbada, pero cargando
peso sobre la rodilla, podremos abrir gas y probar la derrapada de la rueda trasera.
Tenemos que conseguir que la rueda trasera inicie una leve derrapada, mientras
que la rodilla impida que la moto tumbe y caiga, porque nosotros estaremos ahí
para evitarlo. Por mucha rodilla que pongas, si te pasas por el gas y la derrapada
es excesiva, la moto te puede escupir por arriba como no te imaginas, y ahí
ya no vale ni rodilla ni codos ni nada. Unas buenas protecciones y una buena espaldera
para cuando caigas; sin embargo si usas el gas con decisión pero sin excesos,
el partido de la rodilla en aceleración puede ser ventajoso frente a tus
rivales. En el momento que pierdes el contacto con el suelo, se acabó la
herramienta de la rodilla, pero para entonces la moto ya recupera la velocidad,
y la estabilidad ella sola.
Ahora mucha práctica, que es un camino muy divertido... y muchas deslizaderas,
que se gastan como las tizas!!!