Quiero vender mi moto.

Las motos son vehículos que normalmente duran menos en manos del mismo dueño, porque tienen mucho de capricho, y se ven ofertadas más a menudo que los coches.
Si te planteas la venta de tu moto a un particular deberás tener en cuenta varias cosas.
Si vas a comprarte una moto nueva, y ya sabes cual, acércate con la moto a las tiendas donde posiblemebte las compres y pregúntales que cuanto te ofrecen por tu moto al comprar la moto nueva. El precio que te den es una referencia matemática, por debajo de la cual nunca debes vender tu moto.
Al venderla a un particular, la venderás por más dinero que si la entregas al concesionario, pero también tendrás que dedicarte más a ella, y cumplir los trámites legales.
El requisito más importante a recordar es que la ley que regula este tipo de operaciones obliga a ofrecer al comprador un año de garantía sobre el vehículo que vendes. Tampoco hay que asustarse, porque lo que esta ley persigue es tan sólo que nadie venda gato por liebre, y que al llegar a casa, o al poco tiempo, se sienta estafado.
Para cumplir con esta ley, para evitar problemas posteriores, y desde luego por propia ética, debes procurar ajustar el precio de la moto que vendes a lo que realmente vale, y sobre todo, nunca ocultar defectos ni grandes ni pequeños, sino más bien mostrarlos, y dejar constancia por escrito. De no hacerlo así, el comprador te puede reclamar más adelante por vicios y defectos ocultos de la moto, y en ese aspecto sí que llevas las de perder.
Es convieniente, en relación a la garantía, hacer constar en el contrato la parte que asume el vendedor de la garantía, que normalmente tiene que ser las averías causadas por defectos ocultos, y que esos defectos sean demostrables, y que no sean como consecuancia por su normal uso; pero que queda exenta de esta garantía la posibilidad de que el motor o el vehículo sufra alguna avería por el uso normal del vehículo, y que las dos partes entienden y aceptan estas condiciones.

En primer lugar lo más importante es la revisión general. Guarda factura de ella si lo ha hecho un mecánico, o guarda factura de los materiales si la has hecho tú mismo. Cambia el aceite y los filtros de aire y aceite. El de aire si es nuevo no es necesario, pero siempre es conveniente limpiarlo. Comprueba todo y cada uno de los puntos de la moto, tanto luces como intermitentes, bocina, ventilador del radiador si lo tiene, horquillas, amortiguador; y luego llévala a la ITV. La revisión recién pasada ofrece garantías al comprador de que la moto no le dará problemas de este tipo, al menos hasta dentro de 2 años, que la tenga que volver a pasar.
Si hace tiempo que no le haces una carburación, sería convieniente, y muy recomendable si la moto es de carburadores, puesto que en gran parte recupera finura de funcionamiento y la impresión del comprador mejorará.

Lava el motor a conciencia, aunque sigas usando la moto. Es conveniente que el motor se vea limpio, pero no recien lavado. Si se ve que la limpieza no es reciente, pero sin embargo no hay rastros de aceite, confiará en lo que ve.
Si tu moto tiene zonas despintadas, o roces, busca el código de color exacto que le corresonde e intenta repararlo, o al menos disimularlo. No uses un spray, usa siempre un pincel fino. Lava el carenado, y las partes cromadas. Con un limpiacristales el resultado es perfecto. Si tiene cromados, dedícate a ellos todo el tiempo que puedas, sobre todo si tienes llantas de radios. Supone mucho tiempo, pero el resultado es rentable.
Mira en los rincones donde se acumula grasa seca, el el caballete o la para, bajo la moto...
Al asiento puedes darle con agua y jabón, siempre poco a poco, pero no con limpiamuebles y similares, que le dejan el típico y horriple deslizamiento cuando te sientas.
Normalmente las ruedas no las limpian, pero sobre todo si los neumáticos son nuevos, también pueden mejorar de aspecto.
Está claro que el aspecto no lo es todo, pero es la primera impresión que se va a llevar el comprador al ver tu moto, y eso puede ser decisivo a la hora de cerrar la venta. Es algo que nunca hay que descuidar.
Incluso puedes aprovechar a levantar el asiento y el depósito y a limpiar donde normalmente nunca se limpia. Como también debajo del cárter, o bajo los guardabarros.
También te puedes dedicar a limpiar los bichos que se quedan en el radiador, y con un destornillador, dedicarte a enderezar cada una de las pestañas dobladas del mismo.
Finalmente una pasada muy muy a conciencia de pulimento, además de los cromados, a cualquier parte de la moto susceptible de recibirlo. (¡plásticos, no!).
Alguno detalles, por lo poco que cuestan, valen la pena, y quitan detalles sin los cuales la moto mejora bastante. Por ejemplo unos puños de manillar nuevos, o unas manetas para quitar alguna doblada.
El resultado puede hacer que se te quiten las ganas de cambiar de moto y te apetezca seguir usándola.

Para encontrar el precio justo tienes por abajo el precio que te dieron en el concesionario, pero para saber por dónde anda el mercado, lo mejor que puedes hacer es mirar y buscar motos como la tuya que estén a la venta, y estudiar los precios de unas y otras, y ponerle a tu moto un precio adecuado, o ventajoso, como tú elijas. Desde luego, si le pones un precio un poco más caro, debe estar en mejores condiciones que todas las demás, o sino va a ser difícil venderla. Recuerda que la gente no tiene por qué comprar tu moto. Tu moto no tiene nada de especial, menos para tí, porque es tuya. El comprador sólo quiere una moto en el mejor estado posible, y al mejor precio que pueda encontrar. Eso es todo. Ninguna moto vale más que otra siendo iguales, por mucho cariño que le tenga el dueño.
No incluyas en el precio el seguro de la moto. El seguro debe cambiar de titular porque has vendido la moto, y en el peor de los casos el comprador no debe confiar en tu palabra, porque realmente una vez vendida la moto tú puedes cambiar el seguro de nombre o pasarlo a otro vehículo.
No le sumes los extras que le hayas incluido. Eso es algo que no lo paga nadie. Un modelo de moto vale poco más o menos lo que vale por su año, estado y los kilómetros andados, pero no por el amortiguador trasero, por el escape, o por la pintura personalizada. Si le empiezas a sumar precio como si de extras se tratase, verás como pasan meses y la moto no se vende. Normalmente sale más rentable vender esos extras por separado a alguien que los busque o que conozca su valor. Incluso en el caso del escape, es recomendable que, si lo tienes, montes el escape de serie; puesto que los escapes racing ensucian bastante el sonido de la moto, y parece que el motor suena menos fino.
Si realmente quieres venderla, y lo que vale para ti es cumplir el plazo y el tener el dinero en la mano vale más que rebajes el precio o aceptes la mejor oferta que te hayan hecho. Como contrapartida a aceptar las condiciones del comprador, pacta el límite de la garantía para negociar a tu favor. Muchos vendedores, por no aceptar una oferta de un comprador por puro orgullo, acaban perdiendo más dinero y entregándola a la tienda o al concerionario a un precio mínimo.

En líneas generales conviene que vendas la moto como si te la vendieses a tí mismo, y sabiendo que está en perfecto estado. Si le intentas meter un gol al vendedor, tendrás problemas, y cada vez más. Si ves que tu motor o la moto tiene serios problemas de salud, o cargas añadidas, más te vale solucionarlos. Si vendes algo que no sirve como tal, con la ley en la mano llevas todas las de perder, y eso acarrea tantos dolores de cabeza que te arrepientes de no hacerla llevado a un desgüace.

Para hacerla llegar al vendedor, usa todos los medios posibles. Es muy importante que se lo digas a todos los que te conozcan y que conozcan la moto, porque ellos sabrán cómo la has cuidado. Habla con los talleres y pacta con ellos una comisión, así haran lo posible para que la vendas. Puedes dejarles una foto y precio, y quedar con el cliente que les llame para llevar tu moto al taller o tienda. En este caso te están dando un servicio: no les pises el cliente y cumple tu parte del trato.
Finalmente Internet te ofrece un medio sin límites de publicitar tu moto, y te permite llegar a miles de interesados compradores. Par eso puedes publicar tu moto aquí: Vender Moto.

Una vez te veas con el cliente, debes ser lo más sincero posible. Una moto no es una compra que se haga en cinco minutos. El comprador se lo querrá pensar, y si se lo has vendido bien, pero él no está del todo convencido del todo, no comprará y menos aun si ve opciones mejores. Para que te la compre a ti debe creer que es la mejor opción, y tú debes preguntarle directamente su opinión, si es su mejor opción o no, y contarle primero las ventajas de la moto, luego cómo la has cuidado, y finalmente los defectos que tiene ya sean a la vista o no. La moto es conveniente tenerla fría, pero haber probado antes que arranca bien; y decírselo claramente al comprador; que está fría, pero que antes ya has comprobado que arranqe perfectamente. En frío nunca le des acelerones, ni se los dejes dar al cliente; explícale que es importante respetar el gas en una mot en frío. Se tiene que dar cuenta que sabes cuidar tu moto. Dedícate tiempo a verla, a probarla. Sobre todo cuando la pruebe, dile que te enseñe el carnet de conducir, y el DNI, y que mientras pruebe la moto, te deje el DNI. Nunca aceptes una copia. En ese caso pídele las llaves de su casa y la copia. Es preferible que tú le acompañes a la hora de probarla. La prueba de una moto que no es propia entraña un riesgo extra, y a menudo es causa de caída.
En caso de que no tenga seguro, o incluso si lo tiene, podéis firmar un pequeño contrato en el que el posible comprador declara que va a probar la moto, y que se hace responsable de todos los daños y perjuicios que pueda causar en caso de accidente, incidente, denuncia o aproiación indebida por su parte, todo esto mostrándote el DNI y con la misma firma. Si alguien está realmente interesado en tu moto, no te pondrá ningun problema. Si se niegan de cualquier modo y desde el principio, eso es muy sospechoso.

Finalmente y cuando el comprador te diga que quiere tu moto, pídele una parte del precio a cambio de la firma del contrato. En el contrato debes estipular un plazo de tiempo máximo para transferir la moto de titular y hacer efectivo el pago, y que vencido este paso el comprador perderá la paga y señal y podrás volver a ponerla a la venta.
Del mismo modo, debes indicar que el pago por su parte se producirá antes de cambiar el vehículo de nombre, y debes firmar un recibo del que te debes quedar una copia en el momento del cobro.

Una vez vendida, conviene que confirmes en tráfico y en el ayuntamiento, que la moto ya no consta a tu nombre, y si no fuese así, pides cómo debes presentar una notificación de la venta, adjuntando copia de los documentos que tengas de la venta y cambio de nombre.

Al cabo de un mes, es buena costumbre llamarle al comprador por si tiene alguna duda sobre la moto. No hay nada como poder volver a llamar a alguien, de quien puede acabar siendo un amigo y colega de aficción. Por el contrario no desear encontrarte con el comprador en el futuro es una situación lo suficiente embarazosa como para hacer todo lo posible por evitarla.

¡Suerte con la venta!